ÁNGEL HERNÁNDEZ LOZANO

Posteado por Rafael Girón Echevarría En fecha 16 Jul 2019.

foto felix montero


ÁNGEL HERNÁNDEZ LOZANO ( nacido el 2 – 10 -1958 )
Me inicio en la bandurria sobre los 15 años con mi célebre profesor “ GOLO “.
Aprendo de oído y sin partituras.

Pasados tres o cuatro años abandono por quedarme yo solo tocando. Mi bandurria queda en el desván unos 40 años olvidada.

Un buen día el amigo FÉLIX me propone ir a ver un ensayo de ellos en los que tocan, cantan y se toman unos vinos, a ser posible pitarras de la zona.
La idea me encanta y no le prometo nada pero buscaré mi bandurria y a empezar de nuevo. No soy ningún profesional pero me defiendo con mi oído y mis notas.
Mi bandurria actual es una verdadera joya y todos la conocemos por la “ CAPRICHOSA “.

EL PINCHE

He sido maestro albañil durante muchos años y todo el mundo me conoce por PINCHE.
Este apodo me viene de mi primer trabajo.

Tenía 16 años y mi faena consistía en suministrar agua con un cántaro de barro y un puchero de aluminio a los obreros del ICONA.
“ PINCHE , amén de ser el manitas del grupo ( dignos son de admirar sus trabajos de albañilería fina , en especial la piedra ) es para entendernos la alegría de la huerta.

Hombre dicharachero y ocurrente, criatura angelical de buen beber , siempre dispuesto a sacarte la mejor de tus sonrisas.
Experto en catas de pitarra y declarado admirador de SABINA, cada vez que ensayamos PRINCESA repite coño , qué bien nos sale pero se me hace corta … “

PRINCESA ( Joaquín Sabina )
Entre la cirrosis y la sobredosis andas siempre, muñeca.
Con tu sucia camisa y, en lugar de sonrisa, una especie de mueca.
¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte hace apenas dos años?
Cuando eras la princesa de la boca de fresa,

cuando tenías aún esa forma de hacerme daño.
Ahora es demasiado tarde, princesa.
Búscate otro perro que te ladre, princesa.
Maldito sea el gurú que levantó entre tú y yo un silencio oscuro,

del que ya sólo sales para decirme, "vale, déjame veinte duros".
Ya no te tengo miedo nena, pero no puedo seguirte en tu viaje.
Cuántas veces hubiera dado la vida entera

porque tú me pidieras llevarte el equipaje.
Ahora es demasiado tarde, princesa...
Tú que sembraste en todas las islas de la moda las flores de tu gracia,

¿cómo no ibas a verte envuelta en una muerte con asalto a farmacia?
¿Con qué ley condenarte si somos juez y parte todos de tus andanzas?
Sigue con tus movidas, pero no pidas que me pase la vida pagándote fianzas.
Ahora es demasiado tarde, princesa

Búscate otro perro que te ladre, princesa…